¿Dónde vagó Ulises? El mapa imposible de la Odisea
Tucídides, Polibio y Estrabón buscaron en el mapa las escalas de Ulises. Eratóstenes se rio de ellos: antes había que encontrar al zapatero de Eolo.

Ulises tarda diez años en volver de Troya a Ítaca. Por el camino pasa por la tierra de los lotófagos y la cueva del cíclope, por la isla de Eolo, la de Circe, el estrecho de Escila y Caribdis y la isla de Calipso. Homero cuenta cuántos días navega y de dónde sopla el viento, pero nunca dice dónde queda nada. Y en cuanto los griegos empezaron a conocer bien el Mediterráneo, quisieron poner cada escala en su sitio.
Los cazadores de escalas
El primero del que tenemos noticia es Tucídides, que no era precisamente un crédulo. Al empezar su relato de la expedición a Sicilia escribe que los habitantes más antiguos de una parte de la isla habían sido, según se decía, los cíclopes y los lestrigones; añade enseguida que no sabe de qué raza eran ni de dónde vinieron, y que hay que conformarse con lo que cuentan los poetas.Tucídides 6.2.1. En otros pasajes llama a las islas Lípari «islas de Eolo» y recuerda que los de Corcira, la actual Corfú, presumían de que su isla había sido la de los feacios. pueblo de navegantes que, en la Odisea, acoge a Ulises náufrago y lo lleva por fin a Ítaca. Homero llama a su isla Esqueria..Tucídides 3.88.1 (Eolo) y 1.25.4 (feacios).
Otros fueron mucho más allá. Para el historiador Polibio, en el siglo II a. C., casi todo el viaje había ocurrido en torno a Sicilia. Escila era el promontorio de Escileo, en la costa de Calabria, y Caribdis el remolino del estrecho de Mesina; Homero, decía, había descrito bien hasta la pesca del pez espada en aquellas aguas. Y los lotófagos eran los habitantes de Méninge, la actual isla de Yerba, en Túnez, cuyas costumbres coincidían con las del poema.Polibio, en Estrabón 1.2.15–17. En Yerba, por cierto, enseñaban un altar de Ulises y el propio fruto del loto.Estrabón 17.3.17.
Lo de enseñar cosas era bastante habitual. En el monte Circeo, en la costa del Lacio, había un templo de Circe y se mostraba una copa que, según decían, había sido de Ulises.Estrabón 5.3.6. Plinio el Viejo llama a Formia «la antigua sede de los lestrigones», aunque con un prudente «según se ha creído».Plinio, Historia natural 3.59. Las sirenas acabaron en las Sirenusas, unos islotes frente a la costa de Sorrento y Positano.Estrabón 1.2.12–13 y 5.4.8. Y el poeta Calímaco, bibliotecario en Alejandría, identificó la isla de Calipso con Gaudos, que suele identificarse con Gozo, junto a Malta, y la de los feacios con Corfú.Estrabón 7.3.6 (Apolodoro contra Calímaco); también 1.2.37.
Si unimos todos esos puntos sale un mapa bastante coherente: de Troya a Tracia, luego al cabo Malea, al sur del Peloponeso, donde una tormenta de nueve días aparta a Ulises de su ruta;Odisea 9.80–84. después África, Sicilia y la costa occidental de Italia, y vuelta hacia el este por Corfú hasta Ítaca. Pero conviene no olvidar que son identificaciones de lectores antiguos, a veces de siglos después del poema. Homero no dejó ninguna.

El zapatero de Eolo
Entre tanto entusiasmo hubo una voz en contra, y era la de alguien que sabía de mapas más que nadie. Eratóstenes de Cirene dirigía la Biblioteca de Alejandría en el siglo III a. C. y es famoso por haber calculado la circunferencia de la Tierra. Para él, buscar la ruta de Ulises era perder el tiempo, y lo dijo con una frase que se hizo célebre:
τότʼ ἂν εὑρεῖν τινα ποῦ Ὀδυσσεὺς πεπλάνηται, ὅταν εὕρῃ τὸν σκυτέα τὸν συρράψαντα τὸν τῶν ἀνέμων ἀσκόν.
«Uno encontrará por dónde anduvo errante Odiseo cuando encuentre al zapatero que cosió el odre de los vientos».
O sea, nunca. La broma se entiende mejor con el canto X de la Odisea delante. Eolo, el señor de los vientos, recibe a Ulises con amabilidad y, al despedirlo, le hace un regalo:
δῶκε δέ μʼ ἐκδείρας ἀσκὸν βοὸς ἐννεώροιο, / ἔνθα δὲ βυκτάων ἀνέμων κατέδησε κέλευθα·
«Me dio un odre, hecho con la piel de un buey de nueve años, y encerró en él los caminos de los vientos bramadores».
Ata el odre en la nave con un cordón de plata y deja suelto solo el Céfiro, el viento del oeste, para que los lleve a casa. Navegan nueve días y nueve noches, y al décimo ya se ve Ítaca y la gente que enciende fuegos en la costa. Entonces Ulises, agotado, se duerme. Sus compañeros creen que el odre está lleno de oro y plata, lo abren, y los vientos se los llevan de vuelta a la isla de Eolo.Odisea 10.23–55.
Alguien tuvo que coser ese odre. Si encuentras al artesano de un cuento, encontrarás también los lugares del cuento. El chiste depende de una palabra: el σκυτεύς. skyteús, el que trabaja el cuero (skŷtos): zapatero, curtidor o guarnicionero. era un oficio corriente, de taller de barrio, y Eratóstenes lo coloca a propósito en medio de un mito. Y el verbo de la frase, planáomai, «andar errante», es el mismo del que viene planeta. del griego planḗtēs, «errante»: los planetas eran los astros que se movían por el cielo en lugar de seguir fijos como las estrellas..
Deleitar o enseñar
Detrás del chiste hay una idea sobre qué es la poesía. Según Eratóstenes, todo poeta busca la psicagogía. del griego psychagōgía, literalmente «conducción del alma»: el arte de cautivar y conmover al oyente., no la enseñanza.Estrabón 1.2.3. Homero quería emocionar a su público, y para eso le bastaban unos lugares lejanos y vagos; pedirle exactitud de geógrafo era no haberle entendido.
Estrabón, que escribió su Geografía a caballo entre el siglo I a. C. y el I d. C., no lo aceptó. Para él Homero era el fundador de la geografía, y la poesía, una primera forma de filosofía.Estrabón 1.1.2, 1.1.10 y 1.2.3. Pensaba, como Polibio, que el poema mezclaba algo de invención con una base de lugares reales, del mismo modo que la guerra de Troya había existido aunque la adornaran los mitos.Estrabón 1.2.9 y 1.2.15. La paradoja es que, si conocemos la frase de Eratóstenes, es precisamente porque Estrabón la copió para llevarle la contraria. La obra geográfica de Eratóstenes se ha perdido y nos ha llegado sobre todo en las citas de sus críticos.
Un viaje sin coordenadas
La discusión no terminó con ellos. Los propios antiguos tampoco se ponían de acuerdo: mientras Calímaco situaba la isla de Calipso cerca de Malta, otros la llevaban al Atlántico. Plutarco la sitúa a cinco días de navegación al oeste de Britania.Plutarco, Sobre la cara visible de la luna 941a. Estrabón 1.2.18 reconoce que Homero sitúa Ogigia y la tierra de los feacios en el Atlántico, aunque defiende que el viaje ocurrió en torno a Sicilia e Italia. En 1597, Abraham Ortelius incluyó en su atlas un pequeño mapa titulado Ulyssis errores, «los viajes errantes de Ulises», que es el que ilustra este artículo. Y en el siglo XX siguió habiendo quien recorrió el Mediterráneo con la Odisea en la mano.El caso más conocido es el de Victor Bérard, Les navigations d’Ulysse (1927–1929). Cada uno encontraba su ruta, y ninguna coincidía del todo con las demás.
Las dos posturas tienen su parte de razón. Polibio y Estrabón acertaban en que la Odisea nace de un mundo de marinos que conocían el Mediterráneo, sus cabos, sus vientos y sus peligros. Eratóstenes acertaba en lo esencial: el poema no es un portulano, y la isla de Calipso, en la que Ulises pasa siete años,Odisea 7.259. está donde Homero necesitaba que estuviera, lejos de todo.
Fuentes
Antiguas. Homero, Odisea 7, 9, 10 y 12; Tucídides 1.25, 3.88 y 6.2; Estrabón, Geografía 1.2, 5.3–4, 7.3 y 17.3 (con los fragmentos de Eratóstenes, Polibio y Apolodoro); Plinio el Viejo, Historia natural 3.59; Plutarco, Sobre la cara visible de la luna.
Modernas. D. W. Roller, Eratosthenes’ Geography (Princeton, 2010).
Los textos griegos siguen las ediciones de Perseus: A. T. Murray para la Odisea y A. Meineke para Estrabón.