Calígula, el emperador que murió a manos del soldado que lo vio crecer
De niño mimado de las legiones a tirano asesinado con 28 años en un pasillo del Palatino. ¿Estaba loco Calígula o es el emperador con peor prensa de Roma?

Roma, 24 de enero del año 41. En el Palatino se celebran unos juegos en honor de Augusto y el emperador lleva toda la mañana en el teatro. Hacia la hora séptima, más o menos la una de la tarde, duda si levantarse a comer: todavía tiene el estómago pesado por la cena de la víspera. Sus amigos le animan y al final sale. Para llegar al palacio coge un pasillo cubierto, estrecho, y allí se detiene a hablar con unos muchachos de buena familia traídos de Asia para actuar en la escena.Suetonio, Calígula 58.1. La fecha que da Suetonio es el noveno día antes de las calendas de febrero, es decir, el 24 de enero.
En ese pasillo le espera un tribuno de su propia guardia, un veterano al que el emperador lleva meses humillando delante de todos. Se llama Casio Querea, y su trabajo es protegerle. El emperador tiene veintiocho años y no lleva ni cuatro en el trono.Suetonio (Calígula 59) dice que vivió veintinueve años, pero con las fechas que él mismo da, del 31 de agosto del 12 al 24 de enero del 41, le salen veintiocho. Y para muchos romanos ya es un monstruo. Suetonio pone en su boca, como frase favorita, un verso de tragedia:
oderint, dum metuant.
«Que me odien, con tal de que me teman».
¿Cómo acabó en ese pasillo un niño al que adoraban las legiones?
Botitas
Lo primero: Calígula no se llamaba Calígula. Se llamaba Cayo Julio César Germánico y nació el 31 de agosto del año 12. Dónde, ya es otra cosa: Suetonio recoge varias versiones (Tíbur, el país de los tréveros, un pueblo de Germania) y se queda con Ancio, la actual Anzio, porque así constaba en los registros oficiales.Suetonio, Calígula 8. Tácito, en cambio, lo llama infans in castris genitus, «niño nacido en el campamento» (Anales 1.41).
Nació, eso sí, en la familia más poderosa del mundo. Su madre, Agripina la Mayor, era nieta de Augusto. Su padre, Germánico, nieto de Octavia y de Marco Antonio, era el hijo adoptivo y heredero de Tiberio, y el príncipe más querido de Roma.
De pequeño, Cayo vivía con sus padres en los campamentos del Rin, y los soldados lo vestían como uno más, con su uniforme en miniatura y sus botitas militares. La bota del legionario era la caliga. sandalia militar romana, de cuero, con suela claveteada y tiras que subían por el tobillo. Caligula es su diminutivo., y el diminutivo, caligula. Suetonio lo cuenta sin rodeos: Caligulae cognomen castrensi ioco traxit, el mote le vino «de una broma de campamento», porque se crio entre los soldados vestido como ellos.Suetonio, Calígula 9. Tácito (Anales 1.41) da la misma explicación del apodo. El futuro amo del mundo, y le llamaban Botitas. De mayor, como era de esperar, el mote no le hacía ninguna gracia.

En el año 14 murió Augusto y las legiones del Rin se amotinaron: querían más paga y menos años de servicio. La cosa se puso tan fea que Germánico decidió sacar del campamento a su mujer, embarazada, y a su hijo. Cuando los soldados vieron marcharse al niño que se había criado con ellos, les dio vergüenza, y el motín empezó a deshacerse.Tácito, Anales 1.40–44. Con dos años, Calígula ya había parado a un ejército. Conviene recordar esta escena, porque entre los amotinados había un joven muy bruto llamado Casio Querea.
La familia que se iba muriendo
Cinco años después, la familia estaba en Oriente. Germánico tenía una misión en Siria y chocó con el gobernador, Gneo Pisón. En octubre del 19 cayó enfermo en Antioquía y murió con treinta y tres años. Tácito cuenta que en el suelo y en las paredes de su casa aparecieron restos humanos, conjuros y tablillas de plomo con el nombre de Germánico grabado: nomen Germanici plumbeis tabulis insculptum.Tácito, Anales 2.69. Roma entera sospechó de Pisón, y por detrás, de Tiberio. Nunca se probó ni el veneno ni la implicación del emperador.
Agripina volvió a Italia con las cenizas de su marido en las manos y desembarcó en Brindisi ante una multitud que la esperaba en silencio.Tácito, Anales 3.1. Después, uno a uno, el poder fue a por la familia de Germánico. Nerón, el hermano mayor (no el emperador, otro), murió desterrado en el 31. Agripina, confinada en una isla, murió en el 33. Ese mismo año, Druso, el otro hermano, murió de hambre encerrado en el Palatino.Tácito, Anales 6.23–25; Suetonio, Tiberio 53–54.
¿Y el chico? En el año 31 Tiberio se lo llevó a vivir con él a Capri, la isla donde se había encerrado un emperador viejo, desconfiado y rodeado de rumores.Suetonio, Calígula 10.1.

¿Cómo sobrevive seis años allí un muchacho al que le han quitado a media familia? Haciendo de espejo. Según Suetonio, nunca se quejó ni preguntó nada, como si a los suyos no les hubiera pasado nada, y era tan dócil con su abuelo y su entorno que se hizo famosa una frase sobre él:
non immerito sit dictum nec seruum meliorem ullum nec deteriorem dominum fuisse.
«Con razón se dijo que nunca hubo mejor esclavo ni peor amo».
Tiberio, por lo visto, lo veía venir. Solía decir que estaba criando una víbora para el pueblo romano y un Faetonte para el mundo entero.Suetonio, Calígula 11. Faetonte es el hijo del Sol que quiso conducir su carro y estuvo a punto de incendiar la tierra.
«Estrella», «polluelo», «nene»
Tiberio murió el 16 de marzo del 37 en Miseno, a los setenta y siete años. Tácito cuenta una versión de película: el viejo parecía muerto, todos felicitaban ya a Cayo, y de repente Tiberio recobró la voz y pidió de comer. Pánico general. Entonces Macro, el prefecto del pretorio. jefe de la guardia pretoriana, la escolta militar del emperador en Roma; uno de los cargos más poderosos del Imperio., mandó ahogarlo echándole encima un montón de ropa.Tácito, Anales 6.50. Es un rumor, y Suetonio da varias versiones más; en una de ellas, el asesino es el propio Cayo.Suetonio, Calígula 12.2–3.
Roma se volvió loca de alegría. Era el hijo de Germánico, joven, el chico que había sobrevivido a todo. Por el camino, la gente le salía al paso con antorchas y lo llamaba sidus, pullus y pupus: «estrella», «polluelo», «nene».Suetonio, Calígula 13. En menos de tres meses, dice Suetonio, se sacrificaron más de ciento sesenta mil animales en acción de gracias.Suetonio, Calígula 14.1.
Los primeros meses fueron de matrícula: hizo volver a los desterrados, quemó en público los expedientes de traición de Tiberio, rebajó impuestos y fue en persona a buscar las cenizas de su madre y de su hermano para enterrarlas en el mausoleo de Augusto.Suetonio, Calígula 15–16.
En octubre del 37 cayó gravemente enfermo. Hubo gente que pasó la noche ante el palacio, y algunos llegaron a ofrecer su propia vida a los dioses a cambio de la suya.Suetonio, Calígula 14.2; Filón de Alejandría, Embajada a Gayo 14–21. Se curó. Y, según las fuentes, el que se levantó de aquella cama ya no era el mismo. Suetonio marca el giro con una frase que deja clara su postura:
Hactenus quasi de principe, reliqua ut de monstro narranda sunt.
«Hasta aquí, lo que se puede contar de él como príncipe; lo que queda hay que contarlo como de un monstruo».
¿Y cómo era? Suetonio tampoco tiene piedad aquí: alto, palidísimo, de cuerpo desproporcionado, con el cuello y las piernas delgadísimos, los ojos y las sienes hundidos, la frente ancha y ceñuda, poco pelo y la coronilla calva. Tan calvo que asomarse a mirarlo desde arriba cuando pasaba se consideraba delito grave. La anécdota solo la cuenta Suetonio.Suetonio, Calígula 50.1. Séneca, que lo conoció, también insiste en su palidez y en sus ojos hundidos (De la firmeza del sabio 18.1).
Purgas, dinero y un puente sobre el mar
Pronto empezaron las purgas. Su primo Tiberio Gemelo, que Tiberio le había dejado como coheredero, fue eliminado.Suetonio, Calígula 23.3. Macro, el hombre que le había allanado el camino, fue obligado a suicidarse en el 38.Dion Casio 59.10. En junio de ese año murió su hermana favorita, Drusila, y Calígula la convirtió en diosa: la primera mujer divinizada en Roma.Dion Casio 59.11. Suetonio va más allá y le acusa de incesto con sus tres hermanas, pero muchos historiadores lo ven como propaganda hostil.Suetonio, Calígula 24.1.
Luego está el dinero. Tiberio, tacaño de leyenda, había dejado en el tesoro dos mil setecientos millones de sestercios. Calígula, según Suetonio, se los gastó en menos de un año.Suetonio, Calígula 37.3: vicies ac septies milies sestertium.
¿En qué? Un ejemplo. Años antes, el astrólogo de Tiberio, Trasilo, había dicho que Cayo tenía las mismas posibilidades de ser emperador que de cruzar a caballo el golfo de Bayas. En el 39, Calígula reunió barcos de carga, los ancló en doble fila, les echó tierra encima y construyó un puente de unos tres mil seiscientos pasos, más de cinco kilómetros, entre Bayas y Pozzuoli. Lo cruzó a caballo con una clámide de oro y, al día siguiente, de vuelta en carro.Suetonio, Calígula 19. Suetonio da la explicación de Trasilo como algo que contaba su abuelo, que la había oído en palacio. Dion Casio (59.17) añade que llevaba la coraza de Alejandro Magno. ¿Que no se puede cruzar el golfo a caballo? Pues se cruza.

Ese mismo año descubrió una conjura en la que estaban Getúlico, el general del ejército de Germania, y Lépido, el viudo de Drusila. Cayeron los dos, y sus otras dos hermanas, Agripina y Livila, acabaron desterradas.Suetonio, Calígula 24.3; Dion Casio 59.22. Calígula salió hacia el norte con un ejército, rumbo a Germania y, quizá, a Britania.
Las conchas del Océano
Y aquí llega la escena más rara de su vida. Año 40, en la costa del canal de la Mancha. Las legiones, formadas en la playa, con las ballestas y las máquinas listas. Nadie sabe qué va a pasar. Y de repente, la orden: que recojan conchas y llenen con ellas los cascos y los pliegues de la ropa, porque son «botín del Océano» que se debe al Capitolio y al Palatino. Para celebrar la victoria, mandó levantar una torre altísima que sirviera de faro.Suetonio, Calígula 46: repente ut conchas legerent galeasque et sinus replerent imperauit.

¿Locura? ¿Un castigo a unas tropas que no querían embarcar? ¿O Suetonio no entendió algo? Hay historiadores que proponen que conchae pudo ser jerga militar para algún tipo de barca o de máquina, o que todo fue una ceremonia de victoria sobre el Océano. No hay acuerdo. Lo que sí sabemos es que un príncipe britano expulsado por su padre, Adminio, se le había entregado con unos pocos hombres, y que Calígula escribió a Roma como si se le hubiera rendido la isla entera.Suetonio, Calígula 44.2.
Un caballo para cónsul
Y luego está su caballo, Incitato. Para que no lo molestaran la víspera de las carreras, mandaba a los soldados imponer silencio en todo el barrio. Le dio una cuadra de mármol, un pesebre de marfil, mantas de púrpura, collares de piedras preciosas y hasta una casa con esclavos y muebles para recibir a los invitados en su nombre. Y remata Suetonio: consulatum quoque traditur destinasse.Suetonio, Calígula 55.3.
Fijaos en el verbo: traditur, «se cuenta». Suetonio no dice que lo nombrara cónsul, sino que, según se cuenta, lo tenía pensado. Hoy muchos lo leen como una burla cruel dirigida a los senadores: mi caballo haría vuestro trabajo igual de bien.

Porque humillar al Senado fue una de las constantes de su reinado. Obligaba a senadores en toga a correr durante kilómetros junto a su carro.Suetonio, Calígula 26.2. Se presentaba vestido de dios, con los atributos de Júpiter, de Apolo o incluso de Venus, y hablaba en voz baja con la estatua de Júpiter Capitolino.Suetonio, Calígula 22.4 y 52; Dion Casio 59.26. Ordenó poner su estatua en el templo de Jerusalén, lo que estuvo a punto de provocar una revuelta.Filón, Embajada a Gayo 188 ss.; Flavio Josefo, Antigüedades judías 18.261 ss. Cuando lo recibió una embajada de judíos de Alejandría encabezada por el filósofo Filón, lo que les preguntó fue por qué no comían cerdo.Filón, Embajada a Gayo 361. Y un día, furioso porque el público del circo apoyaba a quien no debía, gritó: utinam p. R. unam ceruicem haberet!, «¡ojalá el pueblo romano tuviera un solo cuello!».Suetonio, Calígula 30.2.
El pasillo
Volvamos al pasillo y al soldado del Rin. Casio Querea ya no es un muchacho. Es tribuno de una cohorte pretoriana, veterano y con fama de valiente. Calígula se ensaña con él: lo trata de afeminado y, cuando le toca pedir la contraseña de la guardia, le da palabras como «Príapo» o «Venus» para que se rían los demás. Cuando Querea le da las gracias, le ofrece la mano para que la bese haciendo un gesto obsceno.Suetonio, Calígula 56.2; Séneca, De la firmeza del sabio 18.3; Josefo, Antigüedades judías 19.29–31.

Y aquí está el detalle que ata toda la historia. Cuando Tácito cuenta el motín del Rin del año 14, nombra así a uno de aquellos soldados:
Cassius Chaerea, mox caede Gai Caesaris memoriam apud posteros adeptus, tum adulescens et animi ferox
«Casio Querea, que después se ganaría el recuerdo de la posteridad con el asesinato de Gayo César, entonces un muchacho de carácter feroz».
El soldado que vio al niño de las botitas frenar un motín es el que le espera en el pasillo.
Querea no estaba solo: con él iban otro tribuno, Cornelio Sabino, y varios senadores y gente de palacio.Suetonio, Calígula 56; Josefo, Antigüedades judías 19, da muchos más detalles de la conjura. Suetonio recoge dos versiones de lo que pasó. En una, Querea se le acercó por la espalda mientras hablaba con los muchachos y le dio un tajo en el cuello gritando hoc age!, «¡a lo tuyo!», la fórmula que se pronunciaba en los sacrificios. En la otra, Calígula le dio la contraseña, «Júpiter», y Querea contestó accipe ratum!, algo así como «¡pues que se cumpla!». Cayó al suelo gritando que seguía vivo, y los demás lo remataron: treinta heridas.Suetonio, Calígula 58.2–3.
Su guardia germana llegó tarde y mató a varios de los conjurados y a algunos senadores que no tenían nada que ver. Esa misma tarde mataron también a su mujer, Cesonia, y a su hija pequeña.Suetonio, Calígula 58.3 y 59. Mientras tanto, un soldado que registraba el palacio vio unos pies que asomaban bajo una cortina. Tiró, y detrás apareció un hombre de cincuenta años, temblando de miedo: su tío Claudio. Lo saludaron como emperador.Suetonio, Claudio 10.1–2.
Durante unas horas, el Senado discutió algo que nadie se atrevía a decir en voz alta desde hacía setenta años: volver a la República.Suetonio, Calígula 60. No duró ni un día. Y a Querea, el hombre que le había dejado libre el trono, Claudio lo mandó ejecutar.Josefo, Antigüedades judías 19.268–271. El cadáver de Calígula lo llevaron a escondidas a los jardines Lamianos, lo quemaron a medias y lo cubrieron con un poco de tierra. Suetonio añade que los guardianes del jardín vieron fantasmas hasta que sus hermanas, de vuelta del destierro, lo desenterraron y le dieron sepultura como es debido.Suetonio, Calígula 59. Lo de los fantasmas, claro, es lo que se contaba en Roma. Había reinado tres años, diez meses y ocho días.
¿Estaba loco?
Antes de responder, conviene mirar quién nos lo cuenta. Séneca lo conoció y lo odiaba; Calígula estuvo a punto de mandarlo matar.Dion Casio 59.19. Filón fue a verle como embajador y salió aterrado. Suetonio escribe unos ochenta años después y Dion Casio, casi dos siglos más tarde. Todos son senadores o víctimas. No tenemos una sola fuente neutral.
Por eso hoy hay dos grandes lecturas. La clásica ve a un joven con poder absoluto, sin frenos, cada vez más cruel. La otra, defendida por el historiador alemán Aloys Winterling, sostiene que Calígula no estaba loco: lo que hacía era dejar en evidencia a unos senadores que le adulaban mientras conspiraban contra él, y humillarlos a propósito. El caballo cónsul sería eso, un insulto. También se han propuesto enfermedades, como la epilepsia o el hipertiroidismo, pero son diagnósticos a dos mil años de distancia y sin base firme. Lo que sí dice Suetonio es que de niño sufría ataques de morbo comicial. morbus comitialis, nombre romano de la epilepsia: si alguien sufría un ataque durante una asamblea (comitia), la sesión se suspendía. y que de mayor dormía muy poco.Suetonio, Calígula 50.2–3.
¿Y qué queda de él? Las dos naves gigantes del lago de Nemi, de unos setenta metros, que se sacaron vaciando parte del lago entre 1928 y 1932 y ardieron en 1944; un mosaico de una de ellas acabó de mesa de café en Nueva York y volvió a Nemi en 2021. Quedan el Calígula de Camus y el Yo, Claudio de Graves. Y queda una frase, oderint dum metuant, que ni siquiera era suya: es un verso del poeta trágico Accio, de su Atreo, que ya citaba Cicerón.Cicerón, Sobre los deberes 1.97. Pero ha pasado a la historia con su firma.
¿Loco, tirano que sabía muy bien lo que hacía, o el emperador con peor prensa de Roma? Probablemente un poco de las dos primeras cosas, contado por gente con muchas razones para cargar las tintas.
Fuentes
Antiguas. Suetonio, Vida de Calígula (fuente principal, muy hostil), Vida de Tiberio 53–54 y Vida de Claudio 10; Tácito, Anales 1.31–44, 2.69–73, 3.1, 6.23–25 y 6.50 (los libros que narraban el reinado de Calígula se han perdido); Dion Casio, Historia romana 59; Filón de Alejandría, Embajada a Gayo; Flavio Josefo, Antigüedades judías 18.261–309 y 19.1–273; Séneca, De la firmeza del sabio 18; Cicerón, Sobre los deberes 1.97.
Modernas. A. A. Barrett, Caligula: The Abuse of Power (2.ª ed., Londres, 2015); A. Winterling, Caligula. A Biography (Berkeley, 2011; original alemán de 2003).
Los textos de Suetonio siguen la edición de M. Ihm y los de Tácito la de C. D. Fisher (Perseus); conservo la grafía de esas ediciones. Las imágenes son recreaciones generadas con IA: el aspecto de Calígula se inspira en la descripción de Suetonio y en sus retratos en mármol, pero no son documentos de época.